Maduro, el dictador bravucón que con su torpeza entregó el petróleo de Venezuela a Trump

Por. Ricardo Ravelo

El sábado 3, el gobierno de Donald Trump puso fin al régimen tirano de Nicolás Maduro en Venezuela con su captura, a través de una intervención bélica que ha sido severamente cuestionada en todo el mundo.

Algunos celebran, mientras que otros lamentan tales acontecimientos por la forma en que ocurrieron. Nicolás Maduro y su esposa –Cilia Flores –enfrentan cargos por tráfico de drogas y narcoterrorismo. También se les acusa de traficar fentanilo vía México y de lavar dinero en ese país.

Pero no es menos cierto que con la captura de Maduro, acusado mundialmente de ser un dictador, el Chavismo no muere. La captura de Maduro también ha levantado polémica porque se afirma que se trató de una entrega pactada.

Al menos por ahora, El Chavismo continuará en el poder pero bajo el yugo de Estados Unidos. El golpe en Venezuela es un fuerte mensaje para América Latina y hay países que están en la mira: Cuba, Colombia y México, por citar sólo tres.

Este último todavía tiene cuentas pendientes por cumplir con respecto al combate criminal y la narcopolitica. “Ya veremos qué hacer con México”, dijo Trump. ¿Planean una intervención? Todo es posible en este incierto escenario. Y sobre Cuba fue enfático: ese régimen está a punto de caer.

Después de trece años de ejercer el poder presidencial en Venezuela en forma ininterrumpida, Nicolás Maduro –heredero de la corriente política conocida como “El Chavismo”, creada por el expresidente ya fallecido Hugo Chávez –vio cómo se extinguió su buena estrella la madrugada del sábado 3, cuando tropas estadunidenses bombardearon el país, ubicaron su paradero y fue capturado en uno de sus múltiples escondites.


Maduro, su esposa, así como varios funcionarios del gobierno venezolano, entre ellos decenas de militares, enfrentan acusaciones en Estados Unidos por tráfico de drogas, narcoterrorismo y por encabezar una organización criminal conocida como “El Cártel de los Soles” que, de acuerdo con el presidente Donald Trump y la DEA, ha inundado de drogas de destrucción masiva a su país, entre otras, el letal fentanilo.


La persecución de Estados Unidos contra El Cártel de los Soles tiene repercusiones en México, pues a ese grupo criminal, presuntamente encabezado por Maduro, tiene conexiones con el cártel de Sinaloa y el del Noreste, dos de las organizaciones mexicanas que fueron declaradas por el gobierno norteamericano como organizaciones terroristas.

De ahí la importancia para Estados Unidos de combatir a todos los brazos y aliados que tejió Maduro y su organización criminal dentro y fuera de Venezuela. Quizá por esa razón Trump dijo el sábado 3, después de anunciar oficialmente la captura de Maduro: “Ya veremos qué hacemos con
México”.


También expuso que ha conversado con la presidenta Claudia Shienbaum respecto de llevar un plan de combate al crimen organizado y ella ha respondido que no; también dijo que es una buena mujer, pero que ella no manda en México. Mandan los cárteles, dijo, enfático, el mandatario
norteamericano.

Maduro asumió la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela en el año 2013, luego de la muerte de Hugo Chávez a causa de un agresivo cáncer. De ser chofer de camiones en su juventud, Nicolás Maduro, uno de sus hombres de mayor confianza, fue el heredero del llamado
“Chavismo”, grupo político que actualmente mantiene el poder en Venezuela a pesar de la captura de Maduro.


–Por qué Estados Unidos invadió a Venezuela y detuvo a Nicolás Maduro?

Al respecto, hay varias razones, pero una muy poderosa responde a la expropiación petrolera que realizó Hugo Chávez cuando era presidente y obligó a las empresas norteamericanas asentadas en Venezuela a someterse a nuevas reglas; el petróleo dejó de entregarse a Estados Unidos y esa suerte de nacionalización hizo que Venezuela se convirtiera en una potencia exportadora.

Pero no por mucho tiempo, pues el saqueo a la que fue sometida la industria petrolera causó crisis en el sector, empobreció a la población y causó divisiones, confrontaciones, hambre, anarquía, lo que
derivó, por otra parte, en el desplazamiento de miles de venezolanos que se dispersaron por varios países para ponerse a salvo de persecuciones y carencias.

Durante su etapa de jauja, la industria petrolera de Venezuela llegó a ser la más importante del mundo. Nadie entendía el socialismo de Hugo Chávez generando tanta riqueza por la venta del petróleo. Aquello llegó a ser un socialismo de ricos.

Pero la corrupción desmedida pronto cobró facturas políticas, económicas, sociales. La inflación en Venezuela llegó a ser una de las más elevadas del mundo, junto con Cuba –otro país que está en la mira de Estados Unidos –y hundió a Venezuela en la polarización. Nicolás Maduro, sin embargo, siguió en el poder y en julio de 2024 Maduro volvió a competir por la presidencia y, de nueva cuenta, fue acusado de robarse la elección para perpetuarse en el poder y convertirse en dictador.

El escándalo fue mayor cuando fue declarado ganador de la elección sin que la autoridad electoral presentara documentos que acreditaran su triunfo. Todo este escenario de turbulencia fue acelerando su caída, la cual se determinó en Estados Unidos tras el triunfo de Donald Trump como
presidente de Estados Unidos.

Y es que desde su primer periodo como presidente, el gobierno de Trump acusó al entonces presidente Nicolás Maduro y a decenas de funcionarios cercanos de estar ligados al narcotráfico. Más tarde, en su segundo periodo, cuando las organizaciones de tráfico de drogas fueron declaradas como grupos terroristas, Maduro y sus cómplices también resultaron acusados penalmente de ser narcoterroristas, cargos con los que arribó el sábado 3 a Estados Unidos luego de ser detenido en Venezuela.


En su primer año de gobierno, Trump inició las presiones contra Venezuela y su régimen autoritario. Conforme avanzaron los meses, la crisis política en Venezuela se fue agudizando. Tres meses antes de dar el golpe, tropas estadunidenses –buques, aviones y todo tipo de artillería bélica –se acercaron a las costas de Venezuela para llevar a cabo la cacería de lanchas con drogas que, vía marítima, arribaban a Miami.


Hubo muchos muertos y ataques a embarcaciones que, según los informes de Washington, resultaban ser toda una amenaza para Estados Unidos. Pero al mismo tiempo que cazaban las lanchas y a sus tripulantes, se preparaba toda una acción de injerencia en Venezuela con el objeto de detener a Nicolás Maduro, quien ya no vivía en paz sino atenazado por la zozobra.

Se cuenta que el entonces presidente –o dictador –venezolano ya no dormía en el Palacio de Miraflores, la casa presidencial, sino que dispuso de distintas viviendas o bunkers para refugiarse tanto de día como de noche. A diario dormía en un lugar diferente y pocos, muy pocos, sabían realmente su paradero. De ese tamaño era el temor de ser capturado.

No obstante, su discurso frente a Estados Unidos no varió. Continuó retando al presidente Trump. En una de sus últimas apariciones lo llamó cobarde y lo retó a que fuera por él a Miraflores. “Aquí te espero, cobarde”, le gritó muy a su estilo envalentonado y bravucón.

La madrugada del sábado 3, aviones y camiones militares arribaron a Caracas y efectuaron un bombardeo. En muy poco tiempo ubicaron a Nicolás Maduro, quien fue capturado. El operativo fue seguido por Trump vía satélite, quien desde un monitor tomó la fotografía que fue difundida a
través de su red social Truth Social.

Nicolás Maduro finalmente fue capturado junto con su esposa, Cilia Flores. Existen versiones que la ubicación de Maduro fue resultado de una filtración de información de su grupo cercano, pero hasta ahora tal versión no se ha confirmado. Tras ser detenidos, ambos fueron sacados del país y
llevados a un buque; el navío los trasladó a Nueva York –donde está la Corte
con uno de los expedientes criminales más voluminosos –y luego fue trasladado en avión a las instalaciones de la DEA, donde quedó formalmente detenido.

El sábado 3, el día de la caída, las calles de Caracas lucían desoladas, la gente no salió por temor a un nuevo ataque aéreo, el cual estaba preparado de haberse complicado la captura del dictador Maduro.


El mismo sábado, la Corte Suprema determinó nombrar como presidenta interina de Venezuela a Delcy Rodríguez, quien durante el mandato de Maduro se desempeñó como vicepresidenta.

Tras asumir el cargo de presidenta de Venezuela, Donald Trump dijo que ya no desplegará tropas hacia Venezuela ni habrá nuevos ataques si la presidenta obedece a las exigencias de Estados Unidos.


El mismo sábado, Trump dijo que el control del país lo tomará Estados Unidos. “Nosotros vamos a administrar el país hasta que haya condiciones de una transición hacia la democracia”, expuso el mandatario estadunidense.

Más tarde, el secretario de Estado, Marco Rubio, matizó las declaraciones de Trump afirmando que fue malinterpretado. Estados Unidos –dijo –no gobernará Venezuela, lo que seguirá es la cuarentena petrolera y impulsaremos que la industria del petróleo beneficie al pueblo de Venezuela y mejoren sus condiciones de vida.

También habrá, dijo, seguimiento para frenar el tráfico de drogas. No vamos a intervenir en las decisiones políticas, pero la nueva presidenta debe gobernar para beneficio del pueblo venezolano. A esto Trump dijo que por ahora no será necesario instalar tropas en Venezuela, pero si el nuevo gobierno no hace lo correcto, no habrá otro remedio más que ese.

Al respecto, la actual presidenta de Venezuela reiteró que Nicolás Maduro seguirá siendo el presidente de Venezuela.

¿Quién es Delcy Rodríguez?


Tiene 56 años de edad. Ayer se convirtió en la segunda vicepresidenta de Venezuela desde 2018, cuando sustituyó en el cargo a Tareck El Aisami.

Desde agosto de 2024 es ministra de Hidrocarburos, lo que la convirtió en figura clave dentro del chavismo en el manejo de la economía. Tiene buenas relaciones dentro del grupo empresarial venezolano.


Antes, se desempeñó como titular de economía, finanzas y comercio exterior; ocupó el cargo de ministro de comunicación e información; fue canciller y también presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, establecida en 2017, al margen del parlamento formado entonces por una
mayoría opositora.


Delcy Rodríguez, de acuerdo con sus datos biográficos, nació en Caracas el 18 de agosto de 1969. Milita en El Chavismo junto con su hermano Jorge Rodríguez, quien actualmente es presidente de la Asamblea Nacional.

Su activismo político lo inició siendo muy joven y debido a una circunstancia: su padre –José Antonio Rodríguez –murió por lesiones que le propinaron miembros de la antigua Dirección de Servicios de Inteligencia.

El padre de la actual mandataria fue fundador de la Liga Socialista de Venezuela y, desde su muerte, fue considerado como un mártir revolucionario por el chavismo. Antes de su muerte, sobre él recayó una acusación por el secuestro de un empresario estadunidense William Frank,
dueño de la empresa de vidrios Owen Illinois.

El sábado 3, luego de la captura de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos Donald Trump dijo que la intervención de Estados Unidos ocurrió por varias razones: la principal –dijo –es recuperar “el petróleo que nos robaron”; la segunda, retomar la industria petrolera venezolana, que ya no está produciendo mucho debido a la crisis, y aumentar la producción petrolera para apoyar al pueblo de Venezuela.


Expuso que su gobierno administrará Venezuela –es decir, gobernará en ese país –hasta que haya condiciones para que se dé una transición a la democracia.

El escenario en Venezuela es incierto. Lo cierto es que cayó Nicolás Maduro, pero El Chavismo continúa en el poder.