La madrugada del sábado 27 de diciembre, en el municipio de Villaflores, Chiapas, se registró una oleada de violencia que culminó con el secuestro de ocho personas, el incendio de dos bares y tres meseras lesionadas por quemaduras, luego de que cámaras de seguridad captaran el ingreso al municipio de un grupo de sicarios a bordo de tres camionetas.
De las ocho personas secuestradas, únicamente se ha logrado rescatar con vida a una, cuya identidad se mantiene reservada, mientras que los cuerpos de José Armando Coutiño Ruíz, Luis Rubiel Constantino Rodríguez, José Ángel Martínez Marina, Fernando Daniel García Pérez, Juan Ubani Camilo Girón y Luis Fernando Fernández Ramírez —trabajadores y meseros del barAnubi’s Discoclub— fueron hallados días después del ataque. Asimismo, continúa desaparecido Mauricio Camilo Girón.
En el establecimiento La Kábala Sport Bar fue ultimado un hombre identificado como Sergio Enrique Pereda Tamayo, dejando un saldo total de siete personas ultimadas directamente por el crimen organizado.
Tras levantar al personal, los sicarios rociaron gasolina en ambos negocios y les prendieron fuego, provocando quemaduras a tres meseras —identificadas como Naydeli “N”, Citlali “N” y Yazmín Alfaro— que se habían resguardado en una oficina contigua al bar Anubi’s Discoclub al percatarse de la presencia de los sicarios.
Yazmín Alfaro, quien fue reportada con quemaduras en el 75 por ciento de su cuerpo, falleció el lunes 29 de diciembre. De acuerdo con testimonios, la joven habría caído al intentar escapar del lugar, impregnándose con el combustible arrojado con anterioridad. Tras el incidente, la joven de apenas 21 años, fue internada en el hospital público Gilberto Gómez Maza, en Tuxtla Gutiérrez, donde familiares confirmaron su fallecimiento. Naydeli y Citlali continúan hospitalizadas y reciben atención médica.
Apenas el domingo 28 de diciembre, autoridades de la Fiscalía General del Estado de Chiapas (FGE) informaron que las tres víctimas con quemaduras se encontraban estables y bajo atención médica.
Luego de dar a conocer los hechos la mañana del 27 de diciembre, fue desplegado un operativo en el que participaron alrededor de 500 elementos, cuyos resultados se reflejaron al día siguiente con la detención de siete individuos, de identidad no revelada, así como el aseguramiento de tres vehículos con rótulos de la Secretaría de la Defensa (Defensa) y una motocicleta.
Para el 30 de diciembre fueron detenidos otros cuatro individuos, identificados como Mario “N”, Jhovany “N”, César “N” y Carlos “N”, este último de nacionalidad venezolana, según un boletín de la FGE, con lo que suman 11 personas detenidas relacionadas con los incendios en Villaflores.
El fiscal general de Chiapas, Jorge Luis Llaven Abarca, confirmó que el móvil del atentado fue la disputa por el narcomenudeo entre dos células delictivas pertenecientes al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y al Cártel de Sinaloa (CDS), facción “Mayos”.
En días previos al ataque, medios locales documentaron la aparición de narcomantas en distintos puntos del municipio con la leyenda: “Villaflores tiene dueño, salgan a pelear, Valdovinos culones. Atte: CDS”. En el mensaje se insta a una célula del CJNG, presuntamente liderada por Juan Manuel Valdovinos, alias “El Señor de los Caballos”, a enfrentarse con integrantes del CDS, quienes habrían llegado con la intención de disputar el control del narcotráfico en la zona.
El 3 de enero de 2026 trascendió la detención de más de 150 policías municipales en las localidades de Jiquipilas, Ocozocoautla, Cintalapa y Villaflores, a manos de elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la FGE y la Policía Estatal. Tras el cateo de tres inmuebles —donde también fueron aseguradas bolsas con cannabis— los detenidos fueron acusados de delitos contra la salud y uso indebido de condecoraciones, uniformes e insignias.
Trascendió la posible relación de estos elementos con los atentados cometidos la madrugada del 27 de diciembre en Villaflores; sin embargo, de acuerdo con información de El Heraldo de Chiapas, al cierre de esta edición la mayoría de los oficiales ya habían sido liberados, luego de acreditar un examen de control de confianza, con excepción de seis policías que permanecen detenidos.
