Justicia Gráfica // El puerto embrujado

Por Sofía Pacheco

Esta podría ser una historia siniestra, de esas de terror, la historia de una silla maldita, conjurada para el fracaso y hasta la muerte de quién la ocupe, nos referimos a la Jefatura de Comunicación Social del municipio de Tampico, Tamaulipas, la cual en este periodo encabezado por la alcaldesa Monica Villarreal Anaya, le otorgó el cargo a Rubén Echeverría Rodríguez, quien era bien visto por los periodistas y, según se dice, cercano a Villarreal Anaya.


Pero como nunca falta el inconveniente, Echeverría Rodríguez falleció a la semana de haber asumido el cargo, entonces quedó acéfalo, ocasión que fue ponderada por el marido de su amiga Silvia Santamaría Góngora, a quien le regaló la titularidad de Finanzas Municipales, y como suele pasar cuando los compadrazgos y relaciones afectivas se tornan laborales o comerciales, el marido de la señora Tesorera, un balagardo de nombre Florencio Fernández, aprovechando que no tenía trabajo y que su vieja es quien maneja los dineros, el arca caudal municipal, se puso creativo y se autonombró Director de Comunicación Social ¡Que cuerda tan ancha!


Florencio Fernández empezó a otorgar convenios de publicidad a amigos, parientes y posiblemente a él mismo bajo el viejo truco de hacer una página web o de redes sociales con boletines y notas recicladas usando un seudónimo y a algún representante legal para fines de cobranza, pero en realidad es él mismo quien se contrata y su mujer, quien le paga.


Ese compadrazgo de Mónica Villarreal Anaya con la Tesorera Silvia Santamaría Góngora resultó tan caótica, tan abusiva, que para ese retorno de efectivo no precisaron los contratos normales que se celebran entre el proveedor de publicidad y la alcaldesa en calidad de representante legal del municipio, así como de una parte del Cabildo, Florencio Fernández no extendió ningún contrato, ¿Para qué Siendo su vieja la del dinero público, bastó su voluntad para usar el recurso municipal de un área acéfala.


Entre el ajetreo diario, el ir y venir sin nombramiento para darle certeza jurídica a su Dirección fantasma, en una vuelta del destino, su comadre Monica nombró titular del embrujado cargo a Miguel Garay, un matamorense con trayectoria periodística y administrativa en el área de Comunicación Social en su pueblo en el periódo de 6 años de Mario López la Borrega hoy Diputado Federal.


Algunos colegas aseguraron que Miguel Garay vendría a enderezar el torvo rumbo de Comunicación Social, de hecho, dió inicio a una serie de investigaciones internas lo cual sirvió de marco para que organismos fiscales federales y estatales iniciaran un entrincado esquema de auditorías en las que el nombre de Florencio Fernández sale a relucir una y otra vez como la persona con autoridad para saquear recursos públicos sin tener un solo documento laboral que avale dicho poder concedido por su comadre en contuvernio con su mujer.


¡Ay, Moni, y quieres ser Gobernadora con esa pericia torpe y total falta de criterio administrativo! Dios nos libre de ver toda esta opacidad más la del manejo de permisos para buques que luego resultan con miles de litros de huachicol, traducido en las riendas de todo el estado.


Pero la cosa no para ahí, resulta que el 3 de Junio a menos de un mes de haber llegado a “limpiar” Comunicación Social de Tampico, Miguel Garay renunció al cargo. ¿Sería el fantasma de Rubén Echeverría atacando de nuevo a su relevo en la administración municipal del puerto?


Nosotros pensamos -y se lo advertimos en este espacio- que la idea de nombrar a un sujeto como Miguel Garay con posibles señalamientos de vínculos con el Cártel de Matamoros, no era una buena idea en medio de este tiempo torcido de redadas de visas y persecución política gringa en nuestro país.


Y ya lo ve usted, la idea era mala porque los norteamericanos al empezar a sumar el libre trasiego de huachicol por los puertos Tamaulipecos, más el nombramiento en el sur de un matamorense con cartucho ya quemado, encendió la sospecha en la figura de la alcaldesa Mónica Villarreal.Tal vez esto también fue un detonante para que le quitaran su visa.
Entonces no hay fantasma alguno ni maldición en la titularidad de Comunicación Social de Tampico, lo que hay es la enorme soberbia de Mónica Villarreal para creer que puede conducirse con impunidad y negligencia en el área, al fin que se trata de “pinches periodistas” ¿Digo bien, señora Mónica?


Que se aclare con auditorías severas a dónde fue cada peso saqueado por el marido de la gordita cariñosa y tesorera Silvia Santamaría Góngora, en estos días preguntaremos a ver si ya hay denuncias en la Fiscalía Estatal Anticorrupción.


En otro orden de ideas, encontramos las estadísticas de resultados en el tema de lucha contra el crimen organizado y resulta que en lo que va del año, en México se han suscitado en promedio 2 combates diarios, es decir, 214 enfrentamientos entre delincuentes y militares con un saldo de 214 arrestos y 149 personas muertas en estos enfrentamientos, las víctimas oscilan entre presuntos delincuentes y “daños colaterales”.


También tenemos en este primer semestre del 2025 un número bajo pero con tendencia a incrementar de 17 militares caídos en enfrentamientos, habrá que compararlos con los 30 uniformados asesinados en el 2024.


Siguiendo con números a medida que avanza el conteo de las votaciones en la jornada electoral para hacer efectiva la Reforma Judicial, nos encontramos con que 26 millones de personas salieron a las casillas pero solo las rayaron, la mayoría con mentadas de madre para Noroña y Morena.


Según el analista Javier Aparicio quien en redes sociales está publicando estudios y números duros de cada estado y de la elección en general, 13 millones de personas sí votaron pero como eran 9 votos por persona, esos 13 millones emitieron 116 millones de votos dirigidos únicamente a Ministros.


12 millones 604 mil solo salieron a rayar las boletas haciendo nulos los votos,
14 millones 54 mil 73 personas dejaron recuadros vacíos, por lo que hicieron de su participación sufragios NO útiles. Entre ambas categorías de votos nulos y votos no válidos se suman 26 millones 658 mil 629 votos. Esta información arroja 10 millones de votos efectivos, ese es el capital votante de Moreno hoy por hoy.


Sin embargo, 120 millones de mexicanos nos chutaremos la decisión de 10 millones de hombres y mujeres que fueron con un acordeón dictado por el Estado a votar.
Es grave, es inaudito, el nivel de autocracia que Claudia Sheinbaum Pardo nos impondrá a 120 millones de personas por la decisión de 10 millones.


¿Qué sigue? Sigue abrir un periodo extraordinario de sesiones en Congreso Federal para asegurar su permanencia disfrazando la dictadura de democracia, y al exceso vestirlo de ahorro ya que se rumora, estas iniciativas legislativas encaminadas a temas electorales también se basarán en el gasto oficial de la última elección, el cual asciende a 7 mil millones de pesos.


Argumentan austeridad para avalar reformas que aseguren su permanencia en el poder, tal como lo hicieron con la súper mayoría que refleja la pérdida de poderes que ya padecemos, súper mayoría que hasta a Sheinbaun Pardo se le volteó cuando no aprobaron su iniciativa contra el nepotismo como y cuando ella quiso.


Sin los organismos de transparencia que garantizaban nuestro derecho a conocer en qué, cuándo y cuánto el Estado usa nuestro dinero, sin la independencia de las Fiscalías de Justicia para actuar en pro de los derechos ciudadanos y no del Estado, ya sin el derecho de ampararnos para, por ejemplo, proteger nuestro patrimonio si al Estado se le ocurre quitarnos una propiedad, o de ampararnos por no ser sujetos al derecho de salud pública digna y completa en tratamientos para cáncer y otras enfermedades crónicas, por citar como ejemplo un par de circunstancias, bien valdría la pena plantearnos si aún estamos a tiempo de reflexionar dónde estamos y hacia dónde vamos, a mí me parece que ya no es tiempo de reflexionar sino de reconocer que el Estado tiene nuestro derecho a la libertad, a la salud, a la educación, a la paz cívica y a la vida en sus manos, y cada minuto destroza un poco más dichos derechos.


Nos leemos la próxima vez.